Los trastornos de personalidad no son enfermedades mentales propiamente dichas, sino patrones estables de experiencia interna y comportamiento. Es decir, son la forma de ser de la persona y, por tanto, se inician en la adolescencia o en las primeras etapas de la edad adulta.

Se denominan trastornos porque esas formas de ser causan un significativo malestar al propio individuo o bien a sus allegados; y pueden provocar deterioro social, laboral o en otras áreas importantes del funcionamiento personal.

Los trastornos de personalidad implican maneras de percibirse e interpretarse a uno mismo, a otras personas y a los acontecimientos, además de alteraciones en la repuesta emocional, en el funcionamiento interpersonal y/o en el control de los impulsos.

Se han descrito diez tipos de trastornos de la personalidad que se clasifican en tres grupos (DSM-5):

Grupo A: Extraños, excéntricos.

Trastorno paranoide de la personalidad

Trastorno esquizoide de la personalidad

Trastorno esquizotípico de la personalidad

Grupo B: Impulsivos, emocionales, llamativos, inestables.

Trastorno antisocial de la personalidad

Trastorno límite de la personalidad

Trastorno histriónico de la personalidad

Trastorno narcisista de la personalidad

Grupo C: Ansiosos, temerosos.

Trastorno evitativo de la personalidad

Trastorno de la personalidad dependiente

Trastorno obsesivo-compulsivo de la personalidad

Trastorno paranoide de la personalidad

Son personas desconfiadas y suspicaces frente a los demás, de tal manera que sus motivos se interpretan como malévolos. Por ejemplo, algunas de sus manifestaciones pueden ser:

  • Sospecha, sin base suficiente, de que los demás les explotan, causan daño o decepcionan.
  • Preocupación con dudas injustificadas acerca de la lealtad o confianza de los amigos o colegas.
  • Poca disposición a confiar en los demás debido al miedo injustificado a que la información se utilice maliciosamente en su contra.
  • Lectura encubierta de significados denigrantes o amenazadores en comentarios o actos sin malicia.
  • Rencor persistente (es decir, no olvidan los insultos, injurias o desaires).
  • Percepción de ataque a su carácter o reputación que no es apreciable por los demás y disposición a reaccionar rápidamente con enfado o a contraatacar.
  • Sospecha recurrente, sin justificación, respecto a la fidelidad del cónyuge o la pareja.

Trastorno esquizoide de la personalidad

Se trata de personas a las que desagradan las relaciones sociales y son poco expresivas respecto a sus emociones. Por ejemplo:

  • No desean ni disfrutan las relaciones íntimas, incluido el formar parte de una familia.
  • Casi siempre eligen actividades solitarias.
  • Muestran poco o ningún interés en tener experiencias sexuales con otra persona.
  • Disfrutan con pocas o con ninguna actividad.
  • No tienen amigos íntimos ni confidentes aparte de sus familiares de primer grado.
  • Se muestran indiferentes a las alabanzas o a las críticas de los demás.
  • Se muestran emocionalmente frío, con desapego o con afectividad plana.

Trastorno esquizotípico de la personalidad

Las personas con este trastorno de personalidad se caracterizan por mostrar un comportamiento excéntrico en relación con distorsiones cognitivas o perceptivas. Además, suelen tener problemas sociales e interpersonales que se manifiestan por poca capacidad para las relaciones estrechas. Algunas de sus posibles manifestaciones son las siguientes:

  • Convicción de que la gente les observa o se refiere a ellos.
  • Creencias extrañas o pensamiento mágico que influye en su comportamiento y que no concuerda con las normas culturales (p. ej., supersticiones, creencia en la clarividencia, la telepatía o un “sexto sentido”; en niños y adolescentes, fantasías o preocupaciones extravagantes).
  • Percepciones extrañas.
  • Pensamientos y lenguaje extraños (discurso vago, circunstancial, metafórico, superelaborado o estereotipado).
  • Suspicacia.
  • Afecto inapropiado o limitado.
  • Comportamiento o aspecto extraño, excéntrico o peculiar.
  • Carecen de amigos íntimos ni confidentes aparte de sus familiares de primer grado.
  • Ansiedad excesiva en las relaciones sociales, incluso ante sus allegados, en relación con miedos paranoides.

Trastorno antisocial de la personalidad

Son personas que carecen de empatía y tienden a vulnerar los derechos de los demás. En este caso se manifiesta, desde los 15 años de edad, por algunos de los hechos siguientes:

  • Incumplimiento de las normas sociales y legales, que da lugar a detenciones repetidas.
  • Mentiras repetidas, utilización de alias o estafa para provecho o placer personal.
  • Impulsividad o fracaso para planear con antelación.
  • Irritabilidad y agresividad, por lo que se implican en peleas o agresiones físicas repetidas.
  • Desatención imprudente de la seguridad propia o de los demás.
  • Irresponsabilidad constante, lo que les lleva a no ser capaces de mantener un trabajo o cumplir con las obligaciones económicas.
  • Ausencia de remordimiento. Indiferencia o racionalización del hecho de haber herido, maltratado o robado a alguien.

Trastorno límite de la personalidad

Personas impulsivas e inestables respecto a sus relaciones interpersonales, a su autoimagen y a los afectos. Algunas de sus manifestaciones pueden ser:

  • Esfuerzos desesperados para evitar el abandono real o imaginado.
  • Relaciones interpersonales inestables e intensas que se caracteriza por una alternancia entre los extremos de idealización y de devaluación.
  • Alteración de la identidad: inestabilidad intensa y persistente de la autoimagen y del sentido del yo.
  • Impulsividad en áreas que son potencialmente autolesivas (p. ej., gastos, sexo, drogas, conducción temeraria, atracones alimentarios).
  • Comportamiento, actitud o amenazas recurrentes de suicidio, o comportamiento de autolesión.
  • Inestabilidad afectiva debida a una reactividad notable del estado de ánimo (p. ej., episodios intensos de malestar, irritabilidad o ansiedad que generalmente duran unas horas y, rara vez, más de unos días).
  • Sensación crónica de vacío.
  • Enfado inapropiado e intenso, o dificultad para controlar la ira (p.ej., exhibición frecuente de mal genio, peleas físicas recurrentes).
  • Ideas paranoides transitorias relacionadas con el estrés o síntomas disociativos graves.


Trastorno histriónico de la personalidad

Las personas con este trastorno manifiestan una emotividad excesiva y una búsqueda de atención constante por parte de los demás, y que se manifiesta por algunos de los hechos siguientes:

  • Se sienten incómodos en situaciones en las que no son el centro de atención.
  • Su interacción con los demás se caracteriza con frecuencia por un comportamiento sexualmente seductor o provocativo inapropiado.
  • Presentan cambios rápidos de las emociones y las manifiestan abiertamente.
  • Utilizan constantemente el aspecto físico para atraer la atención.
  • Tienen un estilo de hablar que se basa excesivamente en las impresiones y que carece de detalles.
  • Muestran sus emociones exageradamente y con gran dramatismo y teatralidad.
  • Son sugestionables (es decir, fácilmente influenciable por los demás o por las circunstancias).
  • Consideran que las relaciones son más estrechas de lo que son en realidad.


Trastorno narcisista de la personalidad

Las personas narcisistas se caracterizan por su necesidad de admiración y por un patrón dominante de grandeza (en la fantasía o en el comportamiento), que se manifiesta por algunos de los hechos siguientes:

  • Tienen sentimientos de grandeza y prepotencia (p. ej., exageran sus logros y talentos o esperan ser reconocidas como superiores sin contar con los correspondientes éxitos).
  • Están absortas en fantasías de éxito, poder, brillantez, belleza o amor ideal ilimitado.
  • Creen que son “especiales” y únicas, y que sólo pueden ser comprendidas o sólo pueden relacionarse con otras personas especiales o de alto estatus.
  • Tienen una necesidad excesiva de admiración.
  • Muestran un sentimiento de privilegio (es decir, expectativas no razonables de recibir un trato especialmente favorable o de cumplimiento automático de sus expectativas).
  • Explotan las relaciones interpersonales (es decir, se aprovechan de los demás para sus propios fines).
  • Carecen de empatía: no reconocen ni se identifican con los sentimientos y necesidades de los demás.
  • Con frecuencia envidian a los demás o creen que los demás sienten envidia de ellas.
  • Muestran comportamientos o actitudes arrogantes, de superioridad.

Trastorno evitativo de la personalidad

Se trata de personas que padecen sentimientos de incompetencia e hipersensibilidad a la evaluación negativa, como queda patente por alguno de los hechos siguientes:

  • Evitan las actividades laborales que implican un contacto interpersonal significativo por miedo a la crítica, la desaprobación o el rechazo.
  • Se muestran poco dispuestas a establecer relación con los demás a no ser que esté seguras de ser apreciadas.
  • Se muestran retraídas en las relaciones estrechas porque teme que las avergüencen o ridiculicen.
  • Les preocupa ser criticadas o rechazadas en situaciones sociales.
  • Se muestran inhibidas en nuevas situaciones interpersonales debido al sentimiento de falta de adaptación.
  • Se ven a sí mismas como socialmente ineptas, con poco atractivo personal o inferiores a los demás.
  • Se muestran extremadamente reacias a asumir riesgos personales o a implicarse en nuevas actividades porque le pueden resultar embarazosas.

Trastorno de la personalidad dependiente

Las personas dependientes necesitan, de una forma excesiva, que les cuiden, lo que conlleva un comportamiento sumiso y de apego exagerado, así como miedo a la separación, lo que da lugar a algunos de los comportamientos siguientes:

  • Les cuesta tomar decisiones cotidianas sin el consejo y la tranquilización excesiva de otras personas.
  • Necesitan a los demás para asumir responsabilidades en la mayoría de los ámbitos importantes de su vida.
  • Tienen dificultad para expresar el desacuerdo con los demás por miedo a perder su apoyo o aprobación.
  • Tienen dificultad para iniciar proyectos o hacer cosas por sí mismas (debido a la falta de confianza en el propio juicio o capacidad).
  • Va demasiado lejos para obtener la aceptación y apoyo de los demás, hasta el punto de hacer voluntariamente cosas que le desagradan.
  • Se sienten incómodas o indefensas cuando están solas por miedo exagerado a ser incapaz de cuidarse a sí mismas.
  • Cuando terminan una relación estrecha, buscan con urgencia otra relación para que les cuide y apoye.
  • Sienten una preocupación no realista por miedo a ser abandonadas y que tengan que cuidar de sí mismas.

Trastorno obsesivo-compulsivo de la personalidad

Son personas preocupadas por el orden, el perfeccionismo y el control mental e interpersonal, a expensas de la flexibilidad, la franqueza y la eficiencia. Por ejemplo:

  • Se preocupan por los detalles, las normas, las listas, el orden, la organización o los programas hasta el punto de que descuidan el objetivo principal de la actividad.
  • Muestran un perfeccionismo que interfiere con la terminación de las tareas (p. ej., son incapaces de completar un proyecto porque no se cumplen sus propios estándares demasiado estrictos).
  • Muestran una dedicación excesiva al trabajo y la productividad que excluye las actividades de ocio y los amigos.
  • Son demasiado conscientes, escrupulosas e inflexibles en materia de moralidad, ética o valores (mayor que lo habitual en su contexto cultural o religioso).
  • Son incapaces de deshacerse de objetos deteriorados o inútiles aunque no tengan un valor sentimental.
  • Están poco dispuestas a delegar tareas o trabajo a menos que los demás se sometan exactamente a su manera de hacer las cosas.
  • Son avaras hacia sí mismo y hacia los demás; consideran el dinero como algo que se ha de acumular para catástrofes futuras.
  • Muestran rigidez y obstinación.