El estrés es la reacción del cuerpo a un desafío o demanda del entorno. Las causas del estrés son diferentes para cada uno e incluyen cualquier situación o pensamiento que haga que la persona se sienta frustrada, furiosa o nerviosa.

No todas las situaciones estresantes son negativas. Los desafíos positivos, tales como empezar un nuevo empleo o un ascenso en el trabajo, también pueden generar estrés.

El cuerpo reacciona ante el estrés liberando hormonas que hacen que el cerebro esté más alerta, que los músculos se tensionen y que aumente el pulso. A corto plazo, estas reacciones son buenas porque ayudan a manejar la situación que causa el estrés. Por ejemplo, ayuda a evitar el peligro o a cumplir con una fecha límite.

Pero cuando el estrés dura mucho tiempo, puede dañar la salud porque el cuerpo se mantiene alerta incluso cuando no hay peligro. Con el tiempo, esto supone un riesgo de problemas de salud, como hipertensión arterial, insuficiencia cardiaca, diabetes, obesidad, depresión, ansiedad, etc., además de empeorar los problemas previos de salud.

Por tanto, podemos hablar de, al menos, de tres tipos de estrés diferentes:

  • Estrés rutinario relacionado con las responsabilidades diarias, la presión del trabajo, la familia y otras.
  • Estrés provocado por un cambio negativo repentino, como la pérdida del trabajo, un divorcio o una enfermedad. En esta categoría se incluyen los trastornos de adaptación.
  • Estrés traumático, que ocurre cuando una persona se encuentra en peligro de ser gravemente herido o de morir. Los ejemplos incluyen un accidente grave, guerra, asalto o un desastre natural. Este tipo de estrés puede causar trastorno de estrés postraumático o trastorno de estrés agudo.

Trastornos de adaptación

Las personas que sufren trastornos de adaptación desarrollan síntomas emocionales o del comportamiento en respuesta a factores de estrés identificables.

Esos síntomas o comportamientos provocan un malestar intenso, desproporcionado a la gravedad o intensidad del factor de estrés y/o alteraciones del funcionamiento en el ámbito social o laboral.

Puede aparecer diferentes tipos de síntomas, como:

  • Estado de ánimo deprimido: Predomina el estado de ánimo bajo, las ganas de llorar o el sentimiento de desesperanza.
  • Ansiedad: Predomina el nerviosismo, la preocupación, la agitación o la ansiedad de separación.
  • Una combinación de depresión y ansiedad.
  • Alteración de la conducta
  • Alteración simultánea de las emociones (p. ej., depresión, ansiedad) y la conducta.

El tratamiento de los trastornos adaptativos puede requerir psicoterapia para afrontar la situación estresante y, en ocasiones, fármacos que ayuden a controlar los síntomas.

Nota: No se consideran trastornos adaptativos los síntomas provocados por una reacción de duelo normal.

Trastorno de estrés postraumático (TEPT).

El TEPT aparece cuando alguien ha estado expuesto a situaciones extremas e inesperadas que tienen que ver con la muerte, con una lesión grave o con violencia sexual.

La persona puede haber experimentado el suceso por sí misma o haber presenciado lo ocurrido a otros.

La duración del TEPT es prolongada en el tiempo, generalmente mayor de un mes. Puede empezar inmediatamente después del suceso traumático, pero también es posible que aparezca varios meses tras el mismo.

Tras la exposición al suceso, aparecen diferentes tipos de síntomas, tales como:

  • Recuerdos relacionados con el suceso que irrumpen en el pensamiento de forma involuntaria y recurrente o sueños angustiosos recurrentes.
  • Reacciones en las que el sujeto siente o actúa como si se repitiera el suceso traumático.
  • Malestar psicológico intenso o prolongado al exponerse a factores que simbolizan o se parecen a un aspecto del suceso traumático.
  • Se evitan persistentemente situaciones, personas o estímulos asociados al suceso traumático
  • Incapacidad para recordar un aspecto importante del suceso traumático
  • Creencias o expectativas negativas persistentes y exageradas sobre uno mismo, los demás o el mundo (p. ej., “Estoy mal,” “No puedo confiar en nadie,” “El mundo es muy peligroso,” “Tengo los nervios destrozados”).
  • El individuo se acusa a sí mismo o a los demás de lo ocurrido.
  • Estado emocional negativo persistente (p. ej., miedo, terror, enfado, culpa o vergüenza).
  • Disminución importante del interés o la participación en actividades significativas.
  • Sentimiento de desapego de los demás.
  • Incapacidad persistente de experimentar emociones positivas como felicidad, satisfacción o sentimientos amorosos.
  • Comportamiento irritable y arrebatos de furia (con poca o ninguna provocación) que se expresan típicamente como agresión verbal o física contra personas u objetos.
  • Comportamiento imprudente o autodestructivo.
  • Estado de alerta, hipervigilancia, respuesta de sobresalto exagerada.
  • Problemas de concentración.
  • Alteración del sueño (p. ej., dificultad para conciliar o continuar el sueño, o sueño inquieto).

Los TEPT requieren tratamiento psicológico para elaborar el afrontamiento de la situación combinado con medicación que ayude a atenuar los síntomas.

Trastorno de estrés agudo

El trastorno de estrés agudo, igual que el TEPT, aparece cuando alguien ha estado expuesto a situaciones extremas e inesperadas que tienen que ver con la muerte, con una lesión grave o con violencia sexual. La persona puede haber experimentado el suceso por sí misma o haber presenciado lo ocurrido a otros.

A diferencia del TEPT, el trastorno de estrés agudo suele comenzar inmediatamente después del trauma y su duración es de un mes como máximo.

Los síntomas del trastorno de estrés agudo incluyen:

  • Recuerdos relacionados con el suceso que irrumpen en el pensamiento de forma involuntaria y recurrente o sueños angustiosos recurrentes.
  • Reacciones en las que el sujeto siente o actúa como si se repitiera el suceso traumático.
  • Malestar psicológico intenso o prolongado al exponerse a factores que simbolizan o se parecen a un aspecto del suceso traumático.
  • Incapacidad persistente de experimentar emociones positivas como felicidad, satisfacción o sentimientos amorosos
  • Sentido de la realidad alterado del entorno o de uno mismo (p. ej., verse uno mismo desde la perspectiva de otro, estar pasmado, lentitud del tiempo).
  • Incapacidad de recordar un aspecto importante del suceso traumático
  • Esfuerzos para evitar recuerdos, pensamientos o sentimientos angustiosos acerca del suceso traumático.
  • Esfuerzos para evitar personas, lugares, conversaciones, actividades, objetos o situaciones que despiertan recuerdos, pensamientos o sentimientos angustiosos acerca del suceso traumático.
  • Alteración del sueño (p. ej., dificultad para conciliar o continuar el sueño, o sueño inquieto).
  • Comportamiento irritable y arrebatos de furia (con poca o ninguna provocación) que se expresa típicamente como agresión verbal o física contra personas u objetos.
  • Estado de alerta, hipervigilancia, respuesta de sobresalto exagerada
  • Problemas con la concentración.

El trastorno de estrés agudo requiere tratamiento psicológico para elaborar el afrontamiento de la situación combinado con medicación que ayude a atenuar los síntomas.